Elegí el nombre Non Face Persons porque nunca quise que este proyecto se definiera por una sola imagen, una etiqueta o una cara reconocible. Desde el inicio, la idea fue crear un espacio libre y abierto, capaz de transformarse con cada canción, cada momento y cada energía compartida. Un lugar donde cualquier artista pudiera sumar su creatividad sin condicionantes, dejando que la música marcara el camino.
El proyecto nació en 2015, en un momento clave de mi vida personal y musical. Tras haber estado muchos años alejado de la música, Non Face Persons supuso mi renacimiento artístico, una vuelta consciente y liberadora a la creación, sin expectativas externas ni presiones. Fue el inicio de una etapa de resurgimiento en la que volví a conectar con lo esencial: componer, experimentar y expresar desde la honestidad.
Durante más de diez años de recorrido, Non Face Persons se ha mantenido como un organismo vivo y cambiante. No hay estilos rígidos, ni una banda fija, ni fórmulas repetidas. Cada colaboración ha aportado una nueva dimensión sonora y humana, enriqueciendo el proyecto con la visión y el talento de excelentes artistas que han formado parte de este viaje creativo. Cada encuentro ha dejado huella y ha ayudado a construir una identidad diversa, en constante evolución.
Aquí no hay moldes ni reglas impuestas. La música es el motor y el lenguaje común, lejos del postureo y de los clichés, priorizando siempre la emoción, la libertad y la verdad artística. Non Face Persons es, ante todo, un laboratorio creativo, un espacio para explorar, arriesgar y dejar fluir el talento sin barreras.
Este proyecto representa mi etapa de mayor liberación musical, donde cada nota refleja lo que siento y lo que deseo compartir con quienes escuchan. Porque al final, lo esencial es siempre la música: aquello que nos conecta, nos emociona y nos transforma en cada momento.